Volver

Quise seguir una línea y me di cuenta que es muy difícil. Abrí el blog, postee lo que ya estaba escrito. Escribí un post mas. Después llego el silencio/el blanco.

Estoy sumergido en la parte más angosta de mi proyecto embudo. Me consume, me agota. A veces me desespera. La sensación de ahogo siempre dura lo justo y en el instante exacto en que me estoy por quedar sin aire pasa algo, una bocanada, un momento de calma en la tormenta.

Vuelvo. Renovado y aprendido.

De a poco y aprendiendo todos los días algo nuevo, el bar va tomando forma. Aprendemos a costear mejor, aprendemos que los proveedores –en su mayoría- son gente del “mundo viejo”, aprendemos que no podemos hacer todo, que aunque a veces creamos lo contrario, somos falibles. Aprendemos a escuchar y a veces aprendemos que los oídos pueden tener parpados. Aprendemos.

Estamos a punto de cumplir cuatro meses, lo que significa que hace seis que me embarqué (nos embarcamos) en esto a golpes de voluntad. Seis meses. Aprendí porque había que aprender. Porque resulta que atender gente en un bar no era tan parecido a recibir amigos en tu casa. Hubo que tomar decisiones con la luz apagada (con lo difícil que es eso con Comequechu cerca).

Navegamos en un barco que sigue haciendo agua, pero cada vez tenemos más baldes para achicar, y ya no vamos a la deriva. Hacemos unas pizzas que son la hostia. Tenemos cerveza helada. Solo eso es más de lo que muchos pueden decir. Todos los días, sin excepción, tropezamos con algo nuevo. Y siempre uno de nosotros está ahí para levantar al resto. Funciona. No se bien como, pero funciona.

Y para mi es cansador y a la vez mágico, porque en todo ese proceso de aprendizaje, pasa algo único: Ustedes. Ustedes los que hace seis, ocho, diez meses no existían en mi vida. Ustedes Comequechu o Cayota, pero también Ustedes Vlad, Guille, Pablo, Diego y un increible etcetera.

Lo que pasa, es que de pronto me encuentro a mi mismo escribiendo esto y pienso que lo escribo para la gente que quiero, para los amigos, para un grupo que siempre pude contar con los dedos de una mano, incluso de una mano con tres dedos. Pero escribo y posteo y entro al blog y leo comentarios. Y no me importa que sean dos 0 cuatrocientos. Me importa que sean ustedes los que los hacen, o los que me mandan un mail que dice solamente “escribis lindo, putito”. Porque en ese putito, entiendo yo, me están diciendo un montón de cosas más. El mensaje que subyace atrás de ese putito es gigante, y tiene que ver con la amistad.

Este post es una forma de decir gracias.

15 pensamientos en “Volver

  1. Yo tengo una de las mejores partes, me siento parte del Bar, pero no estoy preocupado por sus cuentas.

    Lo más gracioso/interesante es intentar explicarle a otras personas esta sensación, donde se mezcla la amistad, con respetar un proyecto y un negocio que tiene que dar sus ganacias para que continue. Pero que tiene mucho más de amistad.

    Creo que tiene que ver con que un proyecto como Orsai iba a juntar gente así, deseosa de un espacio donde haya ojos vidriosos.

  2. Pocas veces uno se encuentra con gente con la que uno puede compartir una mesa, una lectura, una charla con cerveza, garancini, asado, pizza o sola así nomás. Es raro a cierta altura de la vida hablar de “mis nuevos amigos”, pero cuando eso pasa hay que estar con los brazos bien abiertos.
    Un abrazo, Tonga querido.

  3. Comparto mucho de lo que dice Guille, es loco y raro, pero tambièn me siento parte de la mejor parte del bar, lo disfruto y lo siento propio sin pasar por la instancia cuentas a pagar ;-)

    Esta sensación, este sentirse parte tiene mucho que ver con la gesta del proyecto, con el espacio al compartir y las posibilidades a hacerlo. Estar en el bar es un poco estar en un lugar de uno, compartir con amigos, ver proyectos nuevos gestarse, celebrar un lugar donde muchas de las cosas por las que varios militamos y ponemos muchas energias tienen un escenario central. Es también hacerce caergo de que los amigos que lo llevan adelante deben tener un negocio que sea rentable, y ver como se mezclan las dos cosas.

    aveces suena raro cotarles a otros porque pasas tantas horas en el bar, y es gratificante ver como luego de una o dos pasadas por el mismo no solo lo captan sino que lo retrasmiten

    abrazote putito lindo!

  4. Para eso estamos, putito querido. Para ayudarnos entre todos. Hemos formado un lindo grupete, posiblemente con ideales y principios mas cercanos que muchos de nuestros amigos “de toda la vida”. Desde algun lugar de ROU, les mando un abrazo a todos.

  5. Querido putito: Me encanta que exista un lugar como el bar y amo formar parte de él y de esa lista de etc. que mencionás con cariño. Vi nacer este proyecto desde una simple idea y me enorgullece verlo crecer todos los días.
    Me fui 10 días y ya los extraño!! Les mando un beso enorme desde Madryn.

  6. Es tan lindo leer estos textos que logran que a uno se le ponga la piel de gallina y se le seque la garganta. Por suerte en el bar siempre hay cerveza bien fría y gente amiga que reconforta. Jhon Steinbeck dijo: “Las ideas son como conejos. Usted obtiene un par, aprende a cuidarlos, y muy pronto tendrá una docena.” Los primeros conejos llegaron allá por Octubre al bar y los están criando entre muchos. Esperemos que nos quede lugar para nosotros porque en ese ámbito tan propicio se reproducen a mansalva.

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