Dos cuentos

Hace un tiempo empecé a comprar libros pensando en la futura biblioteca de mi hija. Empecé a comprar libros que leí prestados o autores que leí en digital, e instalé una biblioteca en la pared que separa la puerta de mi habitación de la puerta de la habitación de mi hija.

Hasta donde se, todos creen que lo que estoy haciendo es comprar los libros que me gustan, armando una especie de pared fetiche de lecturas infaltables, pero lo que en realidad esta pasando, es que estoy armando la biblioteca de Cami. Es el único objetivo.

La semana pasada, estando en el bar, me encontré con un libro fundamental para esos estantes, un libro gordo que Andres Monferrand le había mandado a Silvia para el Quiosquito. Lo agarré rápido para que nadie me gane de mano y me quedé pispeando que más había de nuevo. Y en eso estaba cuando de la trastienda del Quiosquito salió Pedro Mairal, y acomodándose un poco la bragueta miró el libro que tenía en mis manos y me dijo “te recomiendo Japonés”

No supe con certeza que me había querido decir hasta esta mañana, cuando arriba del 124 abrí la página 63 y leí “¡El lechón…! ¡el lechón con cerveza…!”
Cuando terminé de leer Japonés, lo primero que imaginé fue a mi hija empezando a leerlo, justo después de haber terminado “Hoy temprano”.

Hoy temprano, Pedro Mairal
Japonés, Fogwill

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